Posted by Findûriel in , | 28.1.18 15 comments

Descubre en este artículo cómo es posible que un libro publicado en los años 50 pueda tener elementos más feministas que sus adaptaciones al cine hechas en el siglo XXI



Este artículo, escrito originalmente por Mariah Huhner y publicado en The Mary Sue, ha sido traducido con permiso de la autora. Me gustaría agradecer a Mariah Huhner su amabilidad, talento y generosidad.
Podéis encontrar su trabajo como escritora e ilustradora en su Squarespace o charlar con ella sobre Tolkien en su perfil de twitter


Hay muchas cosas que amo en las adaptaciones cinematográficas de Peter Jackson sobre El señor de los anillos. La atención al detalle, los guiños a los uber nerds con sus referencias a El silmarillion, la forma en que Legolas salta sobre ese caballo en Las dos torres… hay mucho que admirar en verdad, dado el alcance de ese mundo y el hecho de que gran parte de la historia consiste en seguir a diferentes grupos de personas vagando de aquí para allá, conversando. Se necesita habilidad para adaptar un trabajo que claramente nunca fue pensado para el cine y convertirlo en algo apetecible a la vista sin perder el norte con la historia. Me emociona que las películas existan y me alegro de que, siendo como soy una geek obsesiva, no me encargasen a mí traer a la vida el libro. Dudo mucho de que hubiera sido capaz de mantener a raya mis propios sentimientos hacia la obra como para hacerle la justicia que merece.
Sé que ninguna adaptación de una obra amada por tantos podría ajustarse a las interpretaciones o expectativas de todo el mundo. Y sería poco razonable esperarlo. Dicho esto, hay algunas cosas en las que creo que los guionistas tropezaron, y Eowyn es una de las más graves.

(Nota importante: tu recorrido personal puede variar ampliamente en este tema en concreto, y si te gustó la Eowyn de las películas NO estoy intentando convencerte de lo contrario. Las historias en sí mismas son maravillosas y poderosas, tanto como tus propias reacciones hacia ellas. Ama lo que amas, ¡y nunca te disculpes por ello!).

Me parece muy significativo que un veterano de la I Guerra Mundial, viniendo de un ambiente devotamente católico, escribiera sobre una mujer guerrera en un libro publicado en 1954, cuyo enfoque resulta más feminista que lo que ha llegado a ser su interpretación moderna.

Sé que estarás pensando “pero… ¡Eowyn patea culos! ¡Blandió una espada y se enfrentó al Señor de los Nazgûl! ¡Dijo ‘Yo no soy un hombre’!”

Sí, lo sé. Y, mira, me gustaría decirte que es suficiente para mí. Pero no lo es. Déjame explicarte por qué.

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Primero debemos hablar de los libros. Eowyn en los libros es un personaje muy frío y muy infeliz. Ha sido relegada al papel de cuidadora de su tío enfermo mientras que su hermano puede salir, luchar y hacer todas las cosas que ella desearía hacer. Como por ejemplo, tener vida propia. Aunque su hermano la quiere, parece no prestar atención en absoluto a todo lo que sucede con ella. Nunca parece ocurrírsele que ella pueda no estar súper contenta con lo de cuidar a su tío enfermo todo el tiempo.  Parece que asume que ella está de acuerdo, porque eso es lo que hacen las damas. Es Gandalf quien le hace notar a Eomer, más tarde, que quizá debería haber pensado sobre qué suponía para su hermana estar enjaulada en Meduseld, viendo su familia desintegrarse y el mundo desmoronarse. Que ella no posee un espíritu menos fiero que el suyo sólo por ser mujer. En el libro, Eomer se da cuenta después de esa conversación de que quizá aún no conoce de verdad a su hermana. Esto constituye una especie de tema central respecto a Eowyn.

Más allá de estar siendo minusvalorada, Eowyn también está siendo acosada por un repugnante hombrecillo que envenena lentamente la mente de su tío, y que claramente espera que ella sea algún tipo de ‘recompensa’ al final. Eowyn no es estúpida, se da cuenta claramente del peligro en el que está y de que no tiene a nadie en quien apoyarse si las cosas van terriblemente mal, especialmente una vez que Eomer es detenido. Su vida es exactamente lo que más teme: una jaula. Tiene muchas buenas razones para sentirse atrapada y amargada.

Entonces entra en escena Aragorn, quien en los libros es más un Tipo-Altivo-Señorial, y menos un Tío–Majo-Desaliñado-Héroe a su pesar. En él, ve a alguien genuinamente regio, cualidad que su tío dejó de mostrar hace mucho tiempo. Ve un líder, alguien con fuerza y resolución. Alguien a quien merece la pena seguir a la batalla, que es lo que ella ansía hacer y, quizá más notablemente, alguien con quien no está emparentada y que no está atado a Rohan ni a la vida a la que se ha visto abocada allí. Eowyn confunde esto con el amor, aunque en realidad resulte fruto del hartazgo de agostarse y de que le digan que su único propósito es ser la muleta de un anciano renqueante, y por eso ve en él un medio de escape bastante factible. Por un tiempo.

Después, una vez que Gandalf arregla a Théoden, todo se concentra en hacer Cosas Importantes y… como que se olvidan de ella. Como siempre. Ahora que el rey está mejor, nadie parece tomar en consideración lo que ella quiere de la vida, cuáles son sus esperanzas o sueños, en qué puede contribuir más allá de ayudar a los hombres a parecer más masculinos. Eso tiene que fastidiar… En el libro lo vemos más claramente, pues mientras que Théoden ha recuperado su cordura, las cosas no han cambiado nada para Eowyn en muchos aspectos.

De todos modos, aunque las películas no muestran estos matices, logramos ver cómo cuida de su primo moribundo, cómo lidia con Lengua de Serpiente, e incluso el reconocimiento de que la vida para las damas no era especialmente igualitaria. Desgraciadamente, una vez que conoce a Aragorn las cosas comienzan a torcerse ¡y no lo digo porque yo tenga problemas con los argumentos románticos! Me encantan. Especialmente el tipo de amor ‘marca Tolkien’: condenado, trágico, romántico… incluso las historias ‘felices’ terminan con tragedia, como vemos con Arwen.

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Mi problema es con la forma en que hacen a Eowyn embobarse con Aragorn en las películas. Y esto contrasta con una escena crucial del libro que las películas obvian completamente. En ella, Aragorn le dice a Eowyn que ella no puede acompañarlo por el Sendero de los Muertos porque su pueblo la necesita, y que eso del renombre no es realmente tal y como lo pintan. No está del todo equivocado, pero básicamente le dice que es su deber el quedarse atrás, algo que jamás le diría a su tío o su hermano.

Y ella se lo echa en cara. Simple y llanamente. Le dice “Todas vuestras palabras significan una sola cosa: eres una mujer, y tu misión está en el hogar. Sin embargo, cuando los hombres hayan muerto con honor en la batalla, se te permitirá quemar la casa e inmolarte con ella, puesto que ya no la necesitarán. Pero soy de la Casa de Eorl, no una mujer de servicio. Sé montar a caballo y esgrimir una espada y no temo el sufrimiento ni la muerte.”.

Pensad sobre esto un momento. No sólo lo está acusando de sexista, le está explicando a la cara por qué lo que dice es sexista, y pone sobre el tapete una síntesis soberbia de lo que supone ser mujer en su cultura. Para resumir: si no hay hombres alrededor, no importas nada, y no pienses que puedes decidir por ti misma cómo vivir O morir si eres una dama. Esto es muy poderoso, especialmente en una saga que lidia muchas veces con los méritos de la guerra y la gloria desde un punto de vista decididamente masculino.

En ningún momento dice nada ni remotamente parecido en la película, en su lugar, le ruega apelando al amor, le ofrece muchas miraditas con ojos de cervatilla, y generalmente actúa de forma deferente en lugar de desafiante. Esto socava la fortaleza de su personaje y su inclinación feminista. Pues, aunque ella crea que está enamorada de Aragorn, no tiene ningún problema en decirle que su discurso es una basura. Basura sexista, de hecho.

Y esto importa porque 1) Aragorn es uno ‘de los buenos’ y aun así está siendo un completo imbécil y 2) muestra que aunque Eowyn esté experimentando sentimientos confusos sobre él, eso no significa que sea un felpudo lloroso y sin carácter que va rogando por las sobras de su amor. No va a tolerar idioteces de nadie. Como dije, me parece que es un tema central muy poderoso de su personaje y, aun así… ni siquiera lo rozan en la película. Lo más cerca que están es aquella línea de diálogo sobre las mujeres del reino que saben que los que no empuñan una espada aún pueden morir por ella, y lo de no temer al dolor ni a la muerte… pero le falta el contexto y la confrontación directa con el sexismo que proporcionan los libros.

Esto me lleva a la escena con el Señor de los Nazgûl. En la película está aterrorizada, lo que es comprensible, pero han eliminado el poderoso discurso que Eowyn declama pues, aun estando tan aterrada, se está enfrentando con valor a nada menos que la segunda criatura más temible de la saga. No lo olvidéis, el Señor de los Nazgûl es el segundo al mando de Sauron. Los hombres adultos se encogen de miedo con el mero sonido de su voz. Apuñaló a Frodo en la Cima de los Vientos. Provoca pánico incluso a Gandalf.

Así que este monstruo aterrador acaba de herir mortalmente a su tío, y ella le escupe por dónde puede meterse la espada en uno de mis pasajes favoritos de toda la saga:

“— ¡Vete de aquí, dwimmerlaik, señor de la carroña! ¡Deja en paz a los muertos!
Una voz glacial le respondió:
— ¡No te interpongas entre el Nazgûl y su presa! No es tu vida lo que arriesgas perder si te atreves a desafiarme; a ti no te mataré: te llevaré conmigo muy lejos, a las casas de los lamentos, más allá de todas las tinieblas, y te devorarán la carne, y te desnudarán la mente, expuesta a la mirada del Ojo sin Párpado.
Se oyó el ruido metálico de una espada que salía de la vaina.
—Haz lo que quieras; mas yo lo impediré, si está en mis manos.
— ¡Impedírmelo! ¿A mí? Estás loco. ¡Ningún hombre viviente puede impedirme nada!
Lo que Merry oyó entonces no podía ser más insólito para esa hora: le pareció que Dernhelm se reía, y que la voz límpida vibraba como el acero.
—¡Es que no soy ningún hombre viviente! Lo que tus ojos ven es una mujer. Soy Eowyn hija de Eomund. Pretendes impedir que me acerque a mi señor y pariente. ¡Vete de aquí si no eres una criatura inmortal! Porque vivo o espectro oscuro, te traspasaré con mi espada si lo tocas.”

Todo esto se ha comprimido en “Yo no soy un hombre”. Mira… yo sé que no podían trasladar todo palabra por palabra, tiene una pesada cadencia de ecos antiguos, y ya habían reducido otros diálogos para ser menos formales. Pero… hay muchísimo más aquí que ese ‘Yo no soy un hombre’.

Eowyn

Para comenzar, él no sólo la ha amenazado con la muerte. La ha amenazado con horribles e interminables torturas y violencias mentales, básicamente. Y ella se ríe de él. Y entonces le apuñala en la cara. ¿Más? Le sume en el terror antes de hacerlo porque, hasta entonces, pensaba que era inmortal ¡Huy va!

Creo que pierde muchísimo tono de importancia al sobresimplificarlo a ‘Yo no soy un hombre’.

Aun así, podría haber vivido con eso, si no fuera por lo que viene después.

Mirad, en el libro ella se derrumba sobre su enemigo porque encarna tanto mal que su muerte casi acaba con ella. La encuentran más tarde en el campo de batalla, y piensan que está muerta. Entonces Eomer se siente profundamente afectado (comprensible) y termina sumiéndose en un estado terrible y suicida en el que, acompañado de sus jinetes, termina cantando “muerte, muerte, muerte” mientras se abren paso a espadazos entre las hordas enemigas. Es muy desolador.

La película, por alguna razón que no logro entender, decide que Eowyn no puede solamente matar al Rey Brujo. Nanay. Después de este titánico enfrentamiento también hace falta que la persiga el Orco Tumefacto, un enemigo que nos han presentado que no es ni 1) interesante 2) remotamente tan terrorífico como el Rey Brujo. Es totalmente indigno de ser su enemigo, a estas alturas.

Hasta donde puedo entender, sólo existe para que Aragorn lo mate y pueda ‘salvarla’, sin siquiera saber que lo ha hecho. Lo que es… muy raro. No me explico por qué retratas este increíble momento en que Eowyn derrota a un enemigo que literalmente nadie más en toda la Tierra Media puede vencer… para después mostrarla reptando ante un orco genérico y patético después del enfrentamiento. Y ¿por qué hace falta que Aragorn la salve? ¿Qué aporta esto a cualquiera de los dos personajes? Bueno, más allá de desvirtuar el logro de Eowyn, por supuesto…

Es uno de los personajes y una de las elecciones narrativas/cambios más desconcertantes de las películas. Lo que es más: no creo que se les pasara por la mente que, aparte de convertirla en un personaje demasiado loco de amor, inadvertidamente la convierten también en damisela en apuros. Para mí, es un ejemplo frustrante de sexismo informal que se cuela en la película. Es aún más frustrante cuando te das cuenta de que Tolkien, aun escribiendo en una época que era bastante menos progresista que ahora respecto a las mujeres, lo hizo mejor. Ajustarse más a la narrativa y al personaje original hubiera solucionado este problema limpiamente. Resulta un añadido tan artificial como absurdo.

Después de todo esto, Eowyn termina en las Casas de Curación y después conoce a Faramir. Desarrollan un vínculo muy fuerte, basado en la comprensión y la compasión, y vemos que Faramir la aprecia de verdad por quién es. Él sabe que es una guerrera y una reina por derecho propio, nunca habla con ella con condescendencia ni la trata de otra manera que no sea como a una igual. Vemos un pequeño guiño de esto en la edición extendida de El retorno del rey, y creo sinceramente que no tuvieron tiempo para hacer más. De todos modos echo de menos el retrato de esa relación, pues dice mucho de los dos personajes. Eowyn termina descubriendo lo que es el amor verdadero y por fin alguien la ve como la increíble persona que es.

Supongo que lo que más me fastidia es que tomaran un personaje femenino legítimamente ‘fuerte’ (y con ello quiero decir a una  mujer guerrera compleja, con defectos, valiente y finalmente victoriosa que tiene su propio arco narrativo)… y lo redujeran a mucho menos que eso. Para mí, la fortaleza en un personaje es mucho más que su habilidad de golpear y matar cosas, y mientras que el gran momento de Eowyn es sin duda derrotar al Señor de los Nazgûl, es su desafío frente a un enemigo infranqueable lo que la convierte verdaderamente en ‘fuerte’. Me hubiera gustado que la versión cinematográfica lo hubiese retratado mejor.

Pues eso hubiera sido hacer honor al personaje protofeminista creado por Tolkien.

Imagen de portada sideshow - Daniel Govar

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15 comentarios:

Ángeles Pavía dijo...

Fantádtico. Gracias por traerlo.

Francisco Fuertes dijo...

Gran análisis de los detalles!!!

Daniel Mayoralas dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Rubén dijo...

Aplauso y ovación cerrada!

Ester Barroso Jaime dijo...

Menuda pasada. Me inclino anterior ti con este análisis.

Ester Cuenca dijo...

Gran artículo, gracias por la traducción.

Findûriel dijo...

Gracias a todos por vuestros comentarios. Me encanta que el artículo os haya gustado tanto como a mí.

Vila22 dijo...

Un trabajo fantástico y un artículo muy interesante. En una adaptación de una obra tan compleja como 'El Señor de los Anillos' es inevitable que se pierda parte de la profundidad de los personajes, tanto de los principales como de los secundarios (a estos les afecta más obviamente, y si no que se lo pregunten a Tom Bombadil). También es evidente que muchos aspectos de la obra se eliminan o se simplifican por decisiones narrativas con las que podemos estar más o menos de acuerdo, que nos podrán gustar más o menos.

En lo referente a Éowyn siempre he pensado que no sólo estaba mejor retratada en el libro como personaje a secas, sino también desde el punto de vista feminista (a pesar de que la opinión mayoritaria es la contraria), por las razones que se exponen en el artículo. Y que en la película su fuerza como mujer queda reducida únicamente a la frase "no soy un hombre". Un bonito eslogan, que queda muy bien en GIFS y en memes, pero que se queda en una consigna más o menos vacía.

El pasaje en el libro es mucho más profundo, Éowyn, al borde mismo de la desesperación y casi hasta de la enajenación mental (ha visto caer herido de muerte a su tío al que ha cuidado durante años, y cabalgado durante días hacia una batalla en la que sabía que lo más probable es que le aguardara no sólo la muerte, a ella y a los que la acompañaban, sino que la derrota supondría el triunfo definitivo del Señor Oscuro), se planta ante el Rey Brujo y no se achanta ante sus amenazas, un ser ante el que la mayoría de hombres se echaban al suelo temblando de miedo.

En la película todo queda simplificado a una frase. Para querer darle más importancia a la gesta de Éowyn decidieron inventarse que el Rey Brujo quebrara la vara de Gandalf en su encuentro en Minas Tirith. Vamos, para que todos aquellos que no han leído se dijeran: "Qué ovarios tiene Éowyn, ¡ha matado al Rey Brujo, a quien ni Gandalf pudo vencer! ¡Y eso que Gandalf se cargó al Balrog! ¡Éowyn mola!". Escena que quedó relegada a la Versión Extendida (como la de la innecesaria y absurda persecución de Gothmog). Y el hecho de que tuvieran que rodar planos adicionales para esta escena no ayudó a que quedara mejor (de ahí que en unos planos a la espalda de Éowyn haya un Mûmak derribado y en otros no, ya que unos planos pertenecen al rodaje principal y otros al rodaje adicional).

¡Enhorabuena Findûriel, y ojalá sigas trayendo más artículos como este! ¡Y ojalá te animes a escribir más de tu cosecha!

Raquel dijo...

Muchas gracias por la traducción del artículo, es muy interesante :)

Modjo dijo...

Me encanta el artículo, yo me enfadé mucho por la pérdida de todos esos matices y el feminismo de Eowyn en la peli. Renegué mucho en su momento y me encanta un texto que lo explica tan maravillosamente bien. ¡Mil gracias por la traducción!

_Tyto_Gon_ dijo...

Buena crítica y análisis pero es por eso que siempre el libro es mejor que la peli... de hecho odié la peli cuando vi que eliminaron a Tom Bombadil y que disminuyeron a Guimli a un payaso gracioso... de hecho los dialogos sino se dieron cuenta se simplificaron exageradamente para todos los personajes.. invlusive cambiaron a los enanos de Helm por elfos!!! Y ahora leo esta reflexión que es la guinda en la torta...

Anónimo dijo...

El análisis del personaje está fuera de contexto, época, ideosincracia del autor etc, etc.

Anónimo dijo...

Cállate paleto "ideosincracico"

María José Rodríguez dijo...

Es mi personaje preferido, y coincido con cada una de las palabras de la nota. Es más, me parece admirable porque no siendo un ser mágico como un Elfo, un Istar o Vala, logra tener más fortaleza que ellos. Un detalle: sin desmerecer sus logros y personalidad, no acabó sola con el Rey Brujo de Angmar sino que lo hizo junto a Merry. No le quita mérito, por supuesto, y creo que hasta hubiera podido hacerlo sola. Muchas veces han acusado a Tolkien de machista, y siempre les digo que, si bien hay que tomar al autor en su contexto, nadie en esa época creó personajes femeninos tan fuertes como ella, o como Lúthien, quien literalmente salva a su amado Beren e iban a la par. O como Galadriel, quien aunque gobernaba Lórien junto a Celeborn, era ella quien realmente tomaba las decisiones y no estaba atada a él. Su yerno Elrond, quien ostentaba una marcada autoridad en cuanto a todo aquello que concerniera a los Noldor, tomaba siempre en cuenta sus opiniones. De hecho parte a las Tierra Imperecederas sin Celeborn, que la alcanza mucho tiempo después. En su legendarium hay más humanas fuertes. Haleth era una mujer no mágica que tenía un espíritu guerrero como el de Éowyn, y es de ella que desciende la casa de Haleth, conocida por sus rubios guerreros. En la película vemos un guiño a esta Casa en los hermanitos que escapan de la matanza de Orcos en su pueblo (y tienen nombres derivados de Haleth) y van a caballo a buscar ayuda al castillo de Meduseld. Sí existen damiselas en apuros en el legendarium, pero es más por el reflejo de la época en que vivía Tolkien. Su intención era hacer ver que las mujeres eran tan valiosas como los hombres.

Casemir dijo...

No capté tantos matices en el personaje de Eowyn cuando leí el libro, así que te agradezco traer el artículo.

Ahora bien, no espero de Jackson que capte matices que yo no soy capaz de pillar. La sutileza no es lo suyo.

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